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Nací en el bello país de Colombia, un lugar donde muchos mundos confluyen y donde el mío cambió drásticamente cuando tenía 3 años. A esa edad mi papá muere en un accidente de tránsito y este suceso cambia para siempre mi forma de ver la vida.


Mi mamá y yo quedamos solas en el mundo y con un montón de situaciones especiales. Por un lado, el dolor de perder a alguien tan importante, y por otro lado, la situación económica que mi papá deja cuando se muere. Papá dejá deudas que mi mamá tuvo que asumir y seguir pagando por los próximos siete años de nuestra vida. 


En ese proceso de ser hija de una madre soltera hubo momentos muy únicos, algunos muy dolorosos, como la sensación de soledad y de permanente dureza de la vida, pero también conozco un punto que marcó mi forma de ver los sucesos. Veo a mi mamá levantarse de lo más bajo y sacar adelante emocional y económicamente a una familia rota. 


Esta tenacidad pone un punto de partida en mi vida. Sí, las mujeres podemos sacar fuerzas del dolor más entrañable. Al pasar el tiempo Colombia entra en un estallido de violencia terrible, por lo cual mi mamá decide llevarnos a otro sitio. Para ese momento ya había nacido mi hermano menor, Santi. Y los tres nos trasladamos a vivir a otro lugar, Santiago de Chile, en donde vivimos por 17 años y se convierte en mi segunda patria. 



En Chile comienza una etapa completamente diferente, pero que también estuvo marcada por muchos desafíos. No es fácil vivir en un país donde eres extranjero, donde todo es tan diferente y donde tienes que empezar de cero. Vi a mi mamá trabajar como jamás en la vida, de día y de noche y aguantar lo que fuera por esos trabajos, incluso maltrato. Todo este proceso de ver a una mujer hacer lo que sea por su familia sí fue creando en mí una visión de mujer distinta.


Mi madre pone una escuela de música, ella músico de conservatorio y una mujer con tanta experiencia musical, comienza un emprendimiento en esta área. Su escuela quiebra y las cosas se ponen nuevamente muy difíciles, nos tenemos que cambiar de casa y vivir muchos malos momentos. En ese proceso, mi mamá sigue dictando clases en casa, uno de sus alumnos resulta ser un trader de la Bolsa de Nueva York que con el tiempo le propone enseñarle a invertir.


Para ella esta idea era totalmente descabellada porque ella era músico, no sabía nada de finanzas. Pero había una condición especial, y es que era mamá, y una madre es capaz de hacer lo que sea por sus hijos. Así que decidió darle una oportunidad a esto tan nuevo. Mi mamá se convierte en inversionista y llega otro quiebre para mi vida, porque hasta ese momento nuestra vida había sido de mucho sufrimiento respecto al dinero, y en ese momento la vida cambia.



Lo que sigue es más parecido a lo que ahora ves en mí. Este conocimiento revoluciona mi mundo. Y es ese conocimiento el que me permite convertirme en inversionista de la Bolsa de New York. Pero cuando mi mamá aprende a invertir, la vida cambia y esa pieza que sentía que faltaba en mi vida, llega. Nos mudamos a una casa más grande y finalmente ya no veíamos el dinero pasar, ya teníamos la posibilidad de tener la vida que queríamos, teníamos libertad. Y decido que yo también quiero aprender a invertir, pero en ese momento no tenía la edad legal para hacerlo ni capital de inversión, pero sabía que cuando el momento llegara tenía que estar preparada. 


Así que por algunos años me preparé, estudié mucho, simulé mucho, me tomé en serio mi proceso de formación. Y cuando finalmente tenía la edad, hice mi primera inversión en una compañía llamada Quiksilver y me gané mis primeros 100 USD, fue increíble!!! Ahí entendí que el dinero ciertamente no es el fin, pero sí el medio y que si no lo tienes puede hacer que detengas tus sueños. Muchos años después nace el Programa Inversoras, en el año 2015, como una forma de trascender a través de este conocimiento a otras familias y esto se ha convertido en mi propósito de vida, algo que le da sentido a mis pasos, más allá de mi realización personal.

 

Hoy más de 1.537 mujeres en 24 países han estudiado en el Programa. Y mi viaje con el dinero y el proceso dio paso a que pudiera compartir cada uno de mis aprendizajes en mis programas de educación. Cada uno de los programas que verás aquí son el resultado de un viaje, de una vivencia y de un GRAN crecimiento con mis finanzas, porque para mí el poder enseñar y compartir mi vida con otros ha sido mi gran éxito y será siempre la mayor satisfacción de mi vida.

¡Gracias por ser parte de este lindo viaje! 



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